
Ojalá hablara mas a menudo y fuera más abierto con los medios, aunque no lo culpo. Sus palabras no han sido siempre bien interpretadas y para un hombre tan reflexivo y analítico estar expuesto continuamente a intercambiar puntos de vista con la prensa debe ser hasta nocivo para la salud. Pero, me hubiera encantado estar presente ayer en el Hotel Hyatt, en Santiago de Chile. Todavía hoy guardo un grato recuerdo de una larga entrevista -en realidad fue una charla, para mí casi una maravillosa clase de futbol- que tuve la fortuna de realizarle a las afueras de Barcelona, en julio de 1998, cuando empezaba su breve estadía en el Espanyol de Barcelona, al que se llevó al mexicano Germán Villa. Un par de meses después interrumpiría abruptamente su estancia en el futbol europeo para dirigir a la Selección Nacional de Argentina.
Dejo aqui unas frases que el diario el Mercurio rescata de la charla que dio el seleccionador chileno ayer en un congreso en Santiago. Me parecen conceptos claros de uno de los hombres más honestos, trabajadores y obsesivos que tiene, al menos, el futbol latinomaericano, y además a diferencia de otros personajes que han sabido comunicar y pensar este deporte desde la inteligencia, este “loco” ha sabido ser congruente consigo mismo, lo que en estos tiempos y en esta actividad, es una virtud muy escasa.
“Escuchar a alguien solamente porque es público es un profundo error. Entiendo mi presencia acá porque circunstancialmente hay una percepción exitosa del proceso que tenemos, pero difundir el pensamiento de alguien sólo por esa circunstancia, si se quiere difundir valores, no es correcto. Lo digo yo, que soy un especialista en fracasos. La relación entre el éxito y el fracaso ha sido central en mi vida y puedo decir de eso que el éxito y la felicidad no son sinónimos. El éxito es sólo una excepción que ocurre de vez en cuando”.
“El que lidera cualquier grupo tiene que presentarle al resto virtudes a las que hay que respetar. Yo estoy a favor de la diversidad e intento escapar a la tentación de la uniformidad, pero hay que buscar las coincidencias mínimas para lograr la armonía”.
“He logrado identificar tres síntomas de un líder. Cuando entra al vestuario, el murmullo de los jugadores para. Cuando habla, todos tienen el deseo de escuchar, y cuando el líder cuanta un chiste, todos se ríen y si lo cuenta otro, no. Creo que el liderazgo está afianzado en la derrota, ahí se ve la capacidad de conducir”.
“El fútbol puede que sea un negocio en su contorno, pero estoy en profundo desacuerdo con eso. Hay un riesgo muy grande: un día un hincha poderoso de la U puede comprar Colo Colo y cerrar el equipo. Puede sonar efectista, pero es así”.
“El futbolista siempre se da cuenta cuando un entrenador lo engaña y es algo que jamás hay que hacer. Porque en la derrota, lo sacará a relucir. En la victoria, el líder siempre es rubio y de ojos azules, pero en el fracaso no. Yo creo que la adversidad nunca es el momento de cambio, así que no creo eso de que la crisis es una gran oportunidad. En la prosperidad es cuando hay que intervenir”.
“Lo mejor del ser humano sale cuando el éxito nos abandona. Por eso, este tipo de actividades me asusta, me asusta dejarme seducir por la admiración, porque sé de antemano que es inmerecido. También soy un convencido de esto. Hace un tiempo sufrimos una pérdida en la familia y salió lo mejor de todos los que intervinimos en el asunto. Me llama la atención que acá en Chile, por ejemplo, yo haya sido descrito con las exactas mismas palabras con las que se han descrito a Arturo Salah. Lo que quiero decir es que el logro le pertenece a todo el mundo, no se puede individualizar. Cuando uno martilla veinte veces mal y le acierta a la veintiuno, eso es producto de los anteriores errores”.
“Hay un error conceptual. Se cree que el mejor equipo merece todas las licencias, mientras que el reglamento debe aplicarse a los peores. Debería ser todo lo contrario, para alguien que conduce desde la nobleza. Pero el entorno dicta otra cosa. Los medios siempre predican en el sentido contrario de lo que yo pienso”.
“Hacer reglamentos es siempre una expresión de debilidad. No se está previniendo nada, sino mostrar las propias falencias, la incapacidad de definir uno lo que está bien o está mal. No creo en las sanciones”.
“Hay dos grupos de entrenadores y yo me ubico en uno de ellos. Unos optan por la mecanización, otros por la creación; unos por el método y otros por la improvisación. Yo claramente estoy en uno, pero ambos métodos son válidos y se ve cada semana en el fútbol chileno: la mitad gana y la mitad pierde. Ser absoluto en estos temas es absurdo. Pero acá nadie tiene logros duraderos sin actuar de acuerdo a los principios en que uno cree”.
“El fútbol no merece este tipo de exageraciones en las que caigo. La obsesión sobre un tema empequeñece al hombre, lo hace peor, aunque sea la manera de obtener éxito. Coincido a veces que puede servir más una buena película antes del partido que ver más videos del rival”.
“Trabajo con 10 personas viendo partidos, e intentamos sacar conclusiones, ideas verificables. Cuando digo que hay una matriz para llegar al gol, estoy seguro de eso. Pero no importo yo, importa el procedimiento. Los medios tratan de antagonizar personas, nunca ideas. Yo entiendo que el fútbol no es mecánico, ni que son sólo muñecos o máquinas que se mueven. Mis análisis no son una pretensión: es un ejercicio que hasta el más negado podría hacer”.
“Yo entiendo la rebeldía del que no juega, les duele no jugar. Lo que no perdono es el que deja de luchar: entiendo los desbordes, las vedettes , los bailes, pero que alguien deje de luchar es algo que no admito”.
“No soy el responsable del material humano del fútbol chileno. Estaba desde antes. Nadie puede activar potenciales que no existen. Esto es muy importante: importa tanto poseer una cualidad como crear los momentos para utilizarlas. Si un jugador tiene un pase gol profundo y letal, pero está a cincuenta metros de sus compañeros y de espaldas, no sirve. Ahí interviene el entrenador”.
“Creo más en el miedo que en la confianza. Hay tantas chances que lo que todos queremos suceda, como que no suceda. El miedo nos pone alertas. No creo en el coaching , eso de confiar en uno mismo. Lo peor siempre puede suceder y para eso hay que tener una respuesta. No es absurdo”.
“No creo en el coaching , eso de confiar en uno mismo, creo todo lo contrario”


















Agosto 28, 2009 a las 23:34
este tipo es un crack de la direccion tecnica, y pensar que pudo ser el timonel mexicano, pero la femexfut prefirio el verbo europeo de eriksson adherezado por vergara